¿Cuál es la verdadera diferencia entre un Token Fungible y un No Fungible (NFT)?

Actualizado: 9 may


Estamos en una era en la que el ciberespacio es la realidad alternativa en la que nos desarrollamos, y ahora con los metaversos adquiere mayor relevancia, ya que en breve estaremos inmersos en ellos, ya sea para hacer negocios, convivir, divertirnos, ejercitarnos e incluso para dirimir controversias, lo cual genera la necesidad de hacer una distinción en los bienes o activos que se crean y transaccionan en estos ambientes digitales, para generar la protección y derechos que deban, o puedan ejercerse sobre estos.


Con base en ello, se ha empezado a dar una clasificación de estos bienes basada en clasificaciones tradicionales del Derecho, tales como bienes tangibles e intangibles, principales y accesorios, muebles e inmuebles, y la que hoy nos interesa abordar, fungibles y no fungibles.


Con base en ello y para abordarlo de manera adecuada, es primero importante señalar que lo fungible, por regla general es consumible y viceversa, tratándose de los no fungibles.


Ahora bien, en nuestro Código Civil, la fungibilidad se define como:


“Artículo 763.- Los bienes muebles son fungibles o no fungibles. Pertenecen a la primera clase los que pueden ser reemplazados por otros de la misma especie, calidad y cantidad. Los no fungibles son los que no pueden ser sustituidos por otros de la misma especie, calidad y cantidad.”

Derivado de lo anterior, es importante destacar que no se mencionan los bienes inmuebles cuando nuestro Código habla de fungibilidad, por lo que, por regla general, entendemos que estos son no fungibles.


Teniendo claro esto, ahora podemos seguir el camino hacia el campo digital, en el cual se han aplicado conceptos legales, los cuales, considero, no han sido del todo atinados, tal es el caso de los smart contracts, que en este post se aborda con mayor detalle, pero que, en resumen, ni son smart, ni son contracts, ya que es diferente un contrato cuyo cumplimiento se da de manera automatizada a través de medios digitales (contrato Ricardiano), a un conjunto de reglas codificadas que permiten que un proceso se lleve a cabo bajo determinadas variables. A este último concepto es al que, erróneamente, se denomina smart contract.


Una vez señalado esto, es momento de hablar de los tokens fungibles y no fungibles, no sin antes aclarar que el dinero, considerando lo expuesto, por regla general es fungible, sin embargo, si bien cuenta con la característica de intercambiarse por otro tanto de la misma especie, calidad y cantidad, si nos vamos al detalle, cada billete tiene un número de serie que lo hace único, así como cada moneda tiene alguna diferencia física en su acuñación, por mínima que sea, respecto a otra, por lo tanto, cuando se intercambia un bien que es fungible por otro, aplico, lo que se denomina en el Derecho, una ficción jurídica, ya que el bien que recibo a cambio, cuando transacciono con bienes fungibles, si bien pudiera ser de la misma especie, no lo será en calidad, ni en cantidad, ya que habrá diferencias en cuanto al estado del billete o moneda, denominación y, como señalaba, números de serie diferentes.


Con base en esto, la fungibilidad es cuestionable a este nivel, pero no quiero generar más cuestionamientos que respuestas y quedémonos en que lo fungible es consumible y lo no fungible no lo es.


Atendiendo esto, en el mundo de los tokens, resulta que cada token es único, ya que tiene un “número de serie” o hash, por lo que a este nivel todo token sería no fungible, sin embargo, la distinción entre que sea un token fungible o no fungible se da atendiendo al subyacente que representa, ya sea un activo o derecho sobre éste.


Así las cosas, los que hoy entendemos como tokens no fungibles o NFTs, por sus siglas en inglés (Non Fungible Tokens), lo son ya que representan un bien que no es consumible o que representa una pieza única o imposible de replicar, por ejemplo, una obra de arte, un inmueble, una marca, una identidad, entre otros, y por el otro lado los tokens fungibles son aquellos que tienen un subyacente que puede ser fácilmente intercambiable por otro de la misma especie y calidad, tales como acciones, criptomonedas, futuros u opciones, pero como se ha señalado, nunca será el mismo bien el que se obtenga como resultado de un intercambio.


En conclusión, la naturaleza de los tokens, así como del dinero, es la fungibilidad, sin embargo, cada representación de estos (billetes, monedas o tokens) es única, pero pueden obtenerse otros tantos que representen una especie y calidad similar a la original, pero en el caso de los tokens lo que les dará la naturaleza de fungibilidad o no fungibilidad será el bien o activo que representen, o bien, su subyacente, por lo que hablar de NFTs, requiere ampliar la perspectiva, para que, los puentes legales que deban formarse entre el activo y el token, sean los adecuados.




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