• luisv67

¿Cómo arranca Fintech este 2020? - Instituciones de Fondos de Pago Electrónico (Wallets)

Actualizado: mar 24

Si bien el furor de los temas de la Industria “Fintech” no inició con gran notoriedad en 2020, lo cierto es que las empresas mexicanas, que como regalo navideño recibieron las observaciones por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), tienen sus manos llenas en este inicio de año para solventar las extensas observaciones que realizó la autoridad a los expedientes presentados por aquellas entidades que se acogieron a la disposición del “OCTAVO transitorio” de la Ley para Regular a las Instituciones de Tecnología Financiera (LRTIF) y que presentaron su solicitud el pasado 25 de septiembre de 2019, con el beneficio de poder seguir operando por el derecho adquirido del que gozan.

Lo cierto es que a raíz de la entrada en vigor de las disposiciones y de sus primeros pasos regulatorios, el mundo ha tomado nota y muchos otros países ya están haciendo lo propio por regular las Instituciones de Tecnología Financiera, incluso China está dedicando valiosos y cuantiosos esfuerzos por sacar un modelo normativo que le permita tener su propia criptomoneda nacional, un hecho más que notorio si tomamos en cuenta que los precedentes visibles como el “Petro” venezolano, no lograron un éxito razonable, ni tuvieron desde su génesis una propuesta tan provocativa como la que plantea una de las principales potencias mundiales al lanzar a su propia criptodivisa nacional.

Las dos figuras que están regulando en otras latitudes, como ya se está haciendo en México, son el Fondeo Colectivo (crowdfunding) y las Instituciones de Fondos de Pago Electrónico (wallets), las cuales ya tenían un camino considerable en la opinión popular y en los usuarios de servicios financieros, encontrando además una amplia réplica no solo en los usuarios generales, sino entre los empresarios que desean explotar esta beta de negocios en servicios financieros digitales.

Según datos de la propia CNBV, después del corte del 25 de septiembre, una considerable mayoría de las empresas que solicitaron su autorización al amparo del “OCTAVO transitorio”, (el cual permite continuar operando aún sin tener la autorización definitiva) lo hicieron en la modalidad de Institución de Fondos de Pago Electrónico (IFPE), esa figura que en su momento PayPal hizo tan reconocida a nivel mundial y por la cual al final de cuentas no buscó autorización legal.

Bajo la legislación mexicana, un IFPE cumple con diversas funciones, tanto así que la ley señala que este tipo de institución es aquella empresa que ordinariamente ofrece al público en general servicios de emisión, administración, redención y transmisión de fondos de pago electrónico, un supuesto legislativo bastante amplio, que contempla desde la apertura y transacción desde cuentas virtuales, hasta la “Transmisión de Dinero”, concepto que será retomado más adelante en este texto.

Dicho lo anterior, resulta innegable que las IFPE en la concepción que tuvo a bien presentar la LRTIF, es mucho más amplia que aquella idea inicial del “wallet” electrónico para transigir con otros usuarios de la misma plataforma.

Es prudente detenerse en dos de las funciones más importantes que tienen las IFPE´s y que no necesariamente están conceptualizadas en el mercado digital financiero, la primera de ellas es que una IFPE también puede operar como un transmisor de dinero, la cual es aquella entidad que facilita el movimiento de recursos entre dos personas que se encuentran en distintos puntos geográficos, este servicio es específicamente regulado por la Ley General de Organizaciones y Actividades del Crédito.

Por otro lado, la otra figura contemplada dentro de las operaciones de una IFPE es aquella del “agregador” de pagos, figura que al final de cuentas la empresa de PayPal decidió mantener como operación principal en el país. Esta figura no posee las capacidades ni de transmisor de dinero, ni mucho menos las de un fondo de pago, únicamente su función es prestar los medios tecnológicos para facilitar la transmisión de dinero entre un comprador y un vendedor, es decir, representa un punto adicional para captar recursos al amparo de un contrato de prestación de servicios con un “adquirente”, dentro de la red de transmisión de pagos.

Es por ello, que la naturaleza operativa de una IFPE, puede incluir las funciones de estas 2 figuras, y el gran diferenciador está en la acumulación de saldos que puede realizar, de ahí que se le encuadre en la figura de “cartera electrónica” o “wallet”, a diferencia de un agregador y/o un transmisor de dinero.

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